sábado, 18 de mayo de 2013

Tesoros infinitos

Obra; Gonzalo Torné.

Tesoros infinitos 

Luz de oro y platino,
cristales de cuarzo, arena dorada.
Besos de sol en el horizonte,
cuando la luna se esconde.
El mar modela piedras y sentidos,
arte del tiempo, huellas de vida.
Rumor de olas que regalan calma,
momentos de paz que colman el alma.


                                     Verónica Grau.   




sábado, 30 de marzo de 2013

Cálido paisaje

Obra; Gonzalo Torné.

Cálido paisaje



Amanece, la luz se desliza caprichosa por campos desnudos. La mirada se pierde entre bellas lomas, exquisitamente moldeadas por la naturaleza.
Recorro sin prisa los espacios, juego en ellos, en sus altos, valles y laderas en un dulce caminar. 
Cantos y suspiros de la mañana me guían por el suave sendero hasta el interior de un volcán de vida.
Tierra de fuego teñida de rojo rubí. Contemplo su fuerza, siento como se estremece y tiembla. Azules son sus movimientos que juegan con los verdes de mi lienzo y dan forma a los sueños.

Verónica Grau.

lunes, 25 de marzo de 2013

Madurez

Obra; Gonzalo Torné.



Madurez

Exquisito despertar de los sentidos.
Entre manjares destaca la más dulce fruta madura.
Sobrevivió a duros inviernos y veranos.
Ahora, ofrece generosa su sabor y belleza.



Verónica Grau.

lunes, 4 de marzo de 2013

Figuras

Obra: Gonzalo Torné.


Figuras

Figuras desdibujadas,
hechas hilos que arrastran la noche.
Entre luces y sombras anidan los cariños.
Tiempos de añoranza y recuerdos.
Cuando el día muere se inicia una danza,
la simbiosis de amor perfecta.



Verónica Grau.



sábado, 9 de febrero de 2013

En el camino


Ilustración; Gonzalo Torné.

En el camino 

Miro sin ver el horizonte
presente incierto y dichoso
futuro desconocido e ilusionante.
Eterno y bello misterio
perpetua e inquietante duda.
Delirios de un espíritu libre.




Verónica Grau.


viernes, 8 de febrero de 2013

Carta para ti


Pasan las lunas y sigo en el olvido. Espero paciente que me dejes volver. Quiero llenar de nuevo tus días de color. Anhelo tu sonrisa.
La vida no es fácil lo sé, pero si me dejas acompañarte en tu camino puedo hacer que lo sea. Al menos te daré fuerzas para afrontar los contratiempos, no te hundiré como ellas.

¿Recuerdas cuando eras niño? yo estaba contigo. Es cierto que entonces no sabías quien era yo, solo cuando salí de tu vida y dejaste que ellas entraran, solo entonces te diste cuenta de que existía.

Sé que me esperas, me deseas y sabes que a pesar de todo que yo vuelva solo depende de ti, está en tus manos. Tienes que luchar contra ellas, apártalas de tu pensamiento y saldrán de tu corazón.
Solo entonces podré mandar a mis compañeras, esperanza, ilusión y alegría, ellas abrirán el camino para que yo vuelva a tu vida.

PD; No tardes, piensa que el tiempo pasa rápido.

Felicidad.

lunes, 7 de enero de 2013

Taxi 164


Era una noche cerrada, apenas se veía la luna, aunque no hacía falta su luz, una pareja de enamorados iluminaba la calle a medida que pasaban. Sus pasos eran lentos, parecían no querer llegar a ningún lugar, solo permanecer juntos, mientras una suave y cálida brisa acariciaba sus rostros.
Un beso furtivo y apasionado llenó la calle de colores, los colores del amor. Después, prosiguieron pausadamente su camino, al llegar a un cruce subieron a un taxi. En el trayecto, silencio, entre ellos no hacían falta las palabras, sus miradas y sus manos buscándose tímidamente lo decían todo. Iban deshojando la margarita del amor y todos sus pétalos decían sí. Eran como dos adolescentes viviendo su primer amor, ese que nunca se olvida y se vive tan intensamente. 
Fue un corto trayecto el que les acercó a su destino y con él llegaba el momento de la despedida. En sus rostros se adivinaban los sentimientos y hasta podían oírse sus pensamientos. Apuesto a que deseaban parar el tiempo, que aquel día no acabara. Nunca se había sentido en aquel modesto taxi tanto amor flotando en el ambiente. 
El taxímetro se paró. Un adiós y dos besos rompían aquella nube en la que parecían viajar. Se miraron a los ojos por última vez, bajaron del taxi y emprendieron su camino por separado. Ella, se alejaba con semblante emocionado, alegre y triste a la vez, se giró buscándolo con la mirada, su mano decía adiós pero sus ojos; te amaré por siempre. Él, parado, observándola apretaba los labios mientras la veía alejarse. Se podían sentir el latir de su corazón, y el alborozo de su alma inundada de felicidad.
 Absorto en sus pensamientos emprendió la marcha; Tengo que pedir el traslado a su residencia.
Ilustración; Gonzalo Torné.